Friday, March 11, 2011

Un Año para Esteban y la Vida.

El año pasado más o menos
alrededor de esta fecha me
propuse crear un Blog para
escribir algo, no sabia
exactamente lo que quería
escribir y para ser honesto
aún no lo se. Solo se que
me gusta escribir y creo
sinceramente que no lo
hago tan mal.

Ya hacia tiempo que lo venia
pensando y gracias a dos de
mis compañeros de trabajo di
con un nombre para mi Blog.


Mientras yo dictaba cursos online desde mi oficina, siempre tenia personas a mi alrededor hablando y estas conversaciones distraían a mis oyentes hasta el extremo de que algunos de ellos querían participar en estas conversaciones y hasta dar su opinión. Yo siempre pedía a mis compañeros que por favor no hicieran ruido mientras dictaba mis seminarios online y a Fernando Mateus se le ocurrió la idea (genial) de crear un pequeño cartel que decía: Silencio, Paco On Air. Luego otro compañero, David (El Molina) me sugirió que diseñara una pagina web con mi portafolio profesional. Así que gracias a ellos ahora uso PacoOnAir como una especie de seudónimo y como mi identidad virtual en algunas redes sociales.

Todo este cuento la verdad no tiene ninguna importancia (¿o lo mejor sí la tiene?) ya que de lo que realmente quería hablar es del tiempo y sobre todo conmemorar a mi hermano Esteban.

Esteban nos dejo precisamente el año pasado, el día 12 de Marzo. Ya que la distancia me separaba de él y mi familia decidí escribir algo para poder compartir esos momentos en los que geográficamente me era imposible estar físicamente con ellos y a la misma vez rendir un pequeño homenaje a Esteban.

Decidí escribir algunas anécdotas y se las envié a mis hermanos y a mi mamá, a ellos les pareció muy buena y aunque yo nunca pensé hacer esta carta publica, algunos de mis hermanos me sugirieron enviarla al resto de la familia y a amigos cercanos. Maria Teresa (Necha) mi hermana, pensó en que el titulo perfecto para esta carta debía ser "Cola y frenillo" y así fue enviada.

La verdad a muchos les gusto y para mi se convirtió en un lazo espiritual que me permitió compartir y estar con Esteban, mis otros hermanos y sobre todo con mi mamá en un momento donde de alguna manera la familia y los sentimientos que nos unen son lo único de donde nos podemos sujetar.

Hace un año más o menos que abrí este Blog y no es sino hasta ahora que me decido a publicar algo y como aun no se sobre que escribir he decidido homenajear nuevamente a Esteban por este medio.

Hace un año nació este Blog que ha permanecido inédito y hace un año
que Esteban nos dejo, de alguna manera también un homenaje al ciclo
natural de la vida.


ATENCIÓN: Cola y frenillo en la nota anterior.

A Mami y a Mis Hermanos.



Cola y Frenillo.

Un corto
homenaje a
Esteban.




Cuando todos éramos pequeños, aún en los Pomelos, Esteban para mí
representaba el papel del hermano mayor. Mis otros hermanos,
mayores que él, simplemente eran muy mayores. Esteban dormía en el
mismo cuarto con Tony, con Juan, y conmigo. Esteban además era el
hermano al que le podías preguntar todo. Esteban sabía de patinar, de
montar bicicletas, de baseball, de destornilladores, alicates, de engrasar
y desengrasar. También sabía "mucho" de otras cosas, de caminos,
de cuevas, del cerro que nos rodeaba. En fin, Esteban sabía todos los
secretos de aquel mundo infantil. Pero como era el mayor, también sabía
sobre otros secretos y misterios que, claro, nunca nos contó porque para
esos teníamos primero que crecer y ser como él.

Cuando me tocó aprender cómo hacer mi propio Papagayo, (creo que fue
Juan el que me enseñó a hacer Papagayos), Esteban, claro, ya no estaba
para andar jugando con Papagayos, pero eso sí, él me enseñó lo más
importante: “Francisco, lo más importante de un Papagayo son la Cola y
el Frenillo”. Nadie hacía un frenillo de Papagayo como el que hacía
Esteban. Los hacía rapidísimo y aparentemente sin ningún esfuerzo.
El resultado, un frenillo de perfección milimétrica absoluta.Todos mis
amigos, y otros más, esperaban pacientemente, casi hacían cola para que
Esteban, como una especie de Mecánico Gurú con sus conocimientos
infinitos, les hiciera los frenillos a uno por uno. Claro que para mí era un
orgullo. Era como ser el hermano de Dios mismo: “Ese, el que hace los
frenillos, ese es mi hermano”, con mucha arrogancia y orgullo les decía
yo a todos.

Muchos años pasaron y un día no hace mucho tiempo estaba yo con Iván
y le enseñaba cómo hacer un Papagayo. Y repetía con el mismo orgullo y
casi con la misma arrogancia, “Iván, lo más importante de un Papagayo
son la Cola y el Frenillo”.

Así aprendí muchas cosas pequeñas y grandes de Esteban. Una vez se
propuso enseñarme a patinar. Para Esteban, en esa época, patinar era
muy importante. Así que, como un General más que un instructor, se
pasó lo que para mí fueron horas infinitas de dolor y sufrimiento, que
para colmo no dieron los resultados esperados, (yo creo que si
patiné más de dos metros seguidos sin caerme fueron muchos), pero
esos"dos metros" al patín, sin duda se los debo a Esteban.

Luego, cuando ya no éramos tan pequeños, y mis otros hermanos
mayores ya no eran tan mayores, Esteban seguía siendo un guía y
un modelo, (no siempre de buenos ejemplos). Ahora Esteban sabía
de electricidad, de mecánica, de fiestas, de campamentos en la playa,
de carnavales. Ah!!!, y por supuesto, ahora sabía "mucho" de mujeres,
de novias, de relaciones, y nuevamente sabía secretos y misterios que
ahora me tocaría a mí, por mis medios y sus consejos, descubrir.

Vinieron tiempos difíciles y las cosas cambiaron un poco.
Ya definitivamente no me quedaban hermanos "tan mayores". Esteban
ahora sabía de problemas, de dolor, y de resignación ante cosas y
circunstancias sobre las que nadie tiene control. Entonces aprendí de
él a "Echar Pa’lante". Aprendí que ser positivo "siempre" no es fácil.
Aprendí de Esteban en aquel momento que la única manera de perder
en la vida es rindiéndose o dejándose ganar,
“Never give up, Paco, never!”

Recuerdo que yo tenía un problema eléctrico en mi casa con esos
benditos Switches Three Way, los que se supone te permiten prender
y apagar la luz de ambos lados de la habitación. Yo tratéde varias
maneras y nada. No entendía cómo es que esos cablesse conectan.
¿Cómo es que si apagas aquí lo puedes prender allá?Le pregunté a
Esteban sólo como una excusa para distraerlo yhacerle compañía, y
que no se sintiera que uno estaba con él porcompromiso, (eso nunca
le gustó). Bueno, me dió una explicacióntan exacta, tan detallada,
hasta un gráfico del circuito y de cadacomponente me dibujó.
Podría decirles que fue digno de una guía Three Way For Dummies!
Me tomó sólo minutos arreglar aquelcangrejo eléctrico que tenía
"meses" tratando de entender y resolver.

La vida es cómica. Hoy vivo en un apartamento y tengo el mismo
bendito problema con un Switche Three Way y no recuerdo nada de
aquello que me enseñó Esteban, ni de los cables, ni de los conectores.
No recuerdo nada. Tampoco guardé aquel gráfico tan detallado. Y
ahora Esteban tampoco está. Con lo que sólo me queda reconocer
que el único Dummy soy yo. Ni Google, ni YouTube, ni nada. De
Switches Three Way sólo sabía Esteban.

El cuento se está haciendo largo ¿no? Pues, lo siento. Ahora es que
falta. Casi que ahora es que empieza. Porque después de esos años
de operaciones y tratamientos Esteban siguió dando de que hablar.
Ya Papi había muerto y el éxodo de los Cardarelli estaba en pleno
apogeo. Sólo quedábamos Esteban, Andrés, Juan y yo en Venezuela.
Y le tocó el turno a Esteban. Casi que a empujones nos tocó
montarlo en el avión. Tenía un miedo tan grande, no podía ocultarlo
y sólo buscaba la más pequeña excusa para no irse!!! Ya él sabía que
muy, muy, muy en el fondo ya no era un niño, aunque todos
sabemos que Esteban nunca dejó de ser un niño.

Pero al final se fue para Miami y allí, ya en Miami, me enseñó que a
lo que nunca se le debe tener miedo es al "miedo". Me enseñó que
ser responsable no es sólo pagar los "biles". Me enseñó que cuando
uno es responsable, uno tiene que tomar las decisiones por uno
mismo y para uno mismo. Así él escogió su forma de vida. Se trazó
sus metas y aceptó los compromisos que conllevan ser una persona
responsable e independiente. Me enseñó una cosa que es muy
importante, y es hacer todo esto y en el camino nunca hacerle daño
a nadie. Creo que Esteban vivió y murió como él quiso y eso ya
dice mucho.

Algo que siempre admiré de Esteban fue que él nunca vió las cosas
como los demás. Esteban re-interpretaba todo a su manera y era
capaz de encontrar detalles minúsculos en cosas o momentos
sumamente grandes. Un ejemplo de cómo Esteban miraba las cosas
de una manera única es esa fascinación extraña que él tenía con el
sonido particular de algunas palabra o nombres. Palabras como
Turú, Okeechobee y muchas otras, para él su significado real no
tenía la más mínima importancia. Para él Okeechobee podía ser el
más cómico de los insultos, y Turú el más grande de los halagos.
Así mismo veía Esteban el mundo, los prejuicios y los problemas.
Así de creativo y singular era Esteban.

Para terminar sólo les digo esto: Si algún día a Iván se le da por
hacerme abuelo y la vida me lo permite, mis nietos sabrán sin duda
alguna que lo más importante en un buen Papagayo son la cola y el
frenillo. Sabrán además que su papá tuvo un tío que se llamaba
Esteban, que era y será siempre el más grande "Okeechobee", y que
vivió con el espíritu indómito de un “Turú”.

Aquí les dejo esto. Espero les haya gustado. Los invito a que
recuerden a Esteban por sus grandes virtudes. Y si algún otro de
ustedes se anima, me encantaría saber algunas de sus historias con
el "Okeechobee" ese!!!

Saludos y abrazos a todos.
Que estén bien.

Påçø S.L.P.S.